por Andrea Valverde, Julio 2025
"Redefinir la terapia: Fortalezas, no fallas"
Sentado en su despacho lleno de libros y afiches de campañas de salud mental de las últimas décadas, el psicólogo social Elías Enrique Damián toma una pausa antes de responder la pregunta que ha dividido a profesionales, estudiantes y pacientes por años:
¿Debería la terapia centrarse más en potenciar las fortalezas que en corregir las debilidades?
“El problema está en cómo entendemos la palabra ‘corregir’”, comienza Damián, uno de los referentes de la psicología social y psicología positiva en América Latina. “La terapia tradicional nos enseñó a mirar lo que no funciona: los traumas, los síntomas, las disfunciones. Y no está mal. Pero si nos quedamos solo en ese enfoque, corremos el riesgo de reducir a la persona a sus fallas.”
Un nuevo paradigma
La idea de centrarse en las fortalezas no es nueva. Viene cobrando fuerza desde principios del siglo XXI con la llamada psicología positiva, liderada por Martin Seligman y otros investigadores que propusieron dejar de mirar únicamente lo patológico para explorar también qué hace que las personas prosperen.
Para Damián, el debate no se trata de reemplazar un modelo por otro, sino de integrarlos de forma ética e inteligente. “Cuando trabajamos con un paciente, no estamos reparando una máquina rota. Estamos acompañando a alguien que busca sentido, herramientas, dignidad. Potenciar fortalezas es devolverle poder a esa persona.”
La evidencia científica
Numerosos estudios respaldan esta perspectiva. En 2021, un metaanálisis publicado en Journal of Positive Psychology mostró que las terapias centradas en fortalezas mejoraban significativamente la autoestima, la resiliencia y el bienestar general de los pacientes, incluso en aquellos con diagnósticos clínicos como depresión y ansiedad.
“En lugar de preguntarle al paciente qué le falta, comenzamos preguntándole qué ya tiene y cómo puede usarlo para enfrentar sus desafíos”, explica Damián. “Eso cambia la dinámica del vínculo terapéutico: no soy un experto que arregla, soy un aliado que camina junto.”
Críticas y matices
Sin embargo, no todos están de acuerdo con este enfoque. Algunos terapeutas advierten que centrarse en fortalezas puede llevar a minimizar el sufrimiento, sobre todo en contextos de trauma severo, abuso o trastornos graves. ¿Qué sucede cuando el dolor es tan profundo que hablar de fortalezas parece una burla?
“Es una crítica válida”, concede Damián. “Por eso insisto en que no se trata de ignorar el dolor. No se trata de ponerle una sonrisa a todo. Se trata de reconocer que incluso en el dolor hay recursos, valores, aprendizajes, conexiones humanas. Y esos pueden ser claves para sanar.”
Aplicaciones concretas
Damián ha desarrollado talleres comunitarios en barrios vulnerables donde esta filosofía se aplica en contextos reales. Allí, personas con historias marcadas por la pobreza, la violencia o la exclusión participan en grupos de diálogo y creatividad centrados en habilidades personales, resiliencia colectiva y narrativas de superación.
“El cambio es visible”, dice. “Cuando una persona se da cuenta de que no es solo víctima, sino también protagonista de su historia, cambia su lenguaje, su postura, su manera de habitar el mundo. Y eso es terapia, aunque no haya diván ni test.”
¿Un nuevo rol para el terapeuta?
Al preguntarle si cree que este enfoque representa el futuro de la psicología, Damián responde sin dudar:
“Sí, pero no como una moda. Sino como una evolución ética. La sociedad está pidiendo otra forma de acompañamiento. Menos medicalización, más humanización. Menos diagnóstico, más diálogo. El psicólogo del futuro no será solo un experto en psicopatología, sino un activador de posibilidades.”
¿Debe la terapia centrarse más en las fortalezas que en las debilidades?
Para Elías Enrique Damián, la respuesta es clara: sí, pero con sensibilidad, contexto y sin olvidar que las debilidades también hablan de la historia humana.
“No se trata de elegir entre lo bueno y lo malo del paciente. Se trata de mirar todo su paisaje interior, con luz y sombra. Y en ese paisaje, caminar juntos.”
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